#gorabide2062

Un proyecto de Gorabide

REVOLUCION DEL 37

“Son las 7.30. Hoy es 23 de Julio de 2062” Me despierto al escuchar el despertador integrado a la televisión de mi habitación. Seguido comienzan las noticias del día. No presto atención y digo en voz alta – Apagar televisión-. El olor del café recién hecho hace que mi estómago se queje de hambre. Llego a la cafetera y me digo a mi mismo, como cada mañana, que adoro la domótica. Gracias a ella no tengo que madrugar tanto para prepararme el desayuno, lo tengo programado para cada día de la semana.  La pantalla de la nevera me avisa: la temperatura exterior es de 25ºC y habrá un día parcialmente nublado. Por los cambios de presión me recomienda llevar paraguas. Debajo en cursiva me recuerda que ayer me excedí en el consumo de azúcar y me recomienda que compre pescado para equilibrar mi dieta. Pulsando un botón puedo hacer un pedido a través de internet para que me lo entreguen en casa a la vuelta del trabajo.

Al salir por la puerta de casa me encuentro a Peio, Sd. Down de 32 años, vecino del primero y a su vez, auxiliar de la comunidad. Le encuentro regando las plantas de mi rellano y me recuerda que tengo que recoger unos papeles del buzón:

– Siempre estás en la Luna de Valencia, si no te recuerdo que mires el buzón no lo abres ¿eh?.

Bajo al garaje, hoy me toca a mí llevar el coche al trabajo. Se enciende la radio al abrir el coche, suena una antigua canción de Motxila21. La primera parada la hago a 10 minutos de mi casa, donde tengo que recoger a Haizea. Vive en el primer piso, con otros dos discapacitados. Los primeros pisos de las nuevas construcciones se reservan para personas con discapacidad y son construidos desde su origen con puertas más anchas, duchas con ayudas técnicas y distintos avances tecnológicos que les hagan la vida un poco más fácil.

Por fin llego a mi trabajo, el Centro de Adaptación Funcional en Pacientes Neurológicos.  Soy fisioterapeuta en un equipo multidisciplinar: trabajadores sanitarios, ingenieros, educadores… Nuestro trabajo consiste en, a grandes rasgos, ayudar a personas a afrontar los diferentes problemas que se encuentran al realizar las actividades de la vida diaria. Desde mi experiencia como discapacitado físico y fisioterapeuta, aporto ideas y datos biomecánicos para que, posteriormente los ingenieros lo pongan en práctica en los hogares adaptados. Sin embargo, mi trabajo fundamental consiste en realizar una rehabilitación a los pacientes de la clínica utilizando Realidad Aumentada, Kinect y videoconsolas.

Se abren las puertas del ascensor y aparece Unai, mi primer paciente de cada día. Padece de estenosis del canal medular, por lo que no puede andar.  Se acerca a mí en su silla de ruedas eléctrica, con una sonrisa aún más grande de lo normal. Nunca diría que tiene 46 años. La primera vez que le ví, hará 5 años pensé que era un chiquillo, pero después de compartir varios días de tratamiento, aprecié que era un hombre muy presumido y le gusta cuidarse. Es uno de mis pacientes favoritos, porque siempre aprendo mucho de su experiencia.

Le conecto a la máquina que le ayuda a moverse. Él se ve reflejado en una pantalla con una webcam incorporada que le ayuda a iniciar los movimientos correctamente.

–         ¡Qué sonriente te veo hoy Unai! – Le digo

–         Si, hace un bonito día para el recordar

–         ¿Recordar?

–         Tu todavía eras un niño cuando ocurrió todo – Me dice mirándome a los ojos

–         No sé a qué te refieres con todo

–         ¿No escuchas las noticias? Hoy el 23 de Julio. Se cumplen 25 años de la Revolución del 37.

–         Algo me han contado, pero no sé mucho – Le respondo con curiosidad.

–         Pues ya te lo cuento yo. El 23 de Julio del año 2037 se bloqueó un peaje Automatizado en la Autopista A8. Hasta hacía algunos años las cabinas del peaje estaban ocupadas por trabajadores que se encargaban de cobrar y subir la barrera, pero actualmente habían sido sustituidos por máquinas. Un grupo de discapacitados, entre los que estaba yo, bloqueamos las 16 cabinas en ambos sentidos. Al llegar al peaje introdujimos una tarjeta de crédito falsa exactamente a las 20.37. Ante esta situación las máquinas no subieron la barrera por lo que se crearon caravanas en plena hora de retorno del trabajo. Los viajeros con ganas de llegar a sus hogares se cabrearon y retiraron nuestros vehículos para poder avanzar. A los revolucionarios se nos impuso una sanción: debido a la discapacidad, estimaron que no éramos conscientes del daño que podíamos causar, y a partir de ese momento, no podríamos salir de casa sin una supervisión.  Pero no estábamos dispuestos a que nos hicieran esto. No habían comprendido el motivo de nuestra protesta. Por la Era de la Tecnología muchos trabajadores se vieron en el paro porque habían sido sustituidos por máquinas y fuimos las personas discapacitadas las que peor paradas salimos. Queríamos sentirnos útiles en la sociedad. Anhelábamos un mundo más justo e igualitario.
Un mes después, el 23 de Agosto del mismo año, trabajadores y familiares se unieron a nuestra protesta. En esta ocasión no sólo se colapsaron peajes a nivel Nacional sino que, ocurrió lo mismo a nivel del transporte público: metros, tranvías y autobuses estaban conducidos por pilotos automáticos que no tenían programado cómo reaccionar. Por las calles de la ciudad se podía escuchar gritos: “no son personas, no son capaces”

 

Son las 20.37, estoy paseando por la calle cuando oigo aplausos que provienen de la Plaza Mayor. Me acerco a curiosear y me encuentro a Unai subiendo en una rampa a un escenario. La plaza está a rebosar de gente. En el fondo del escenario hay una pantalla con imágenes de aquel histórico día. Veo a mucha gente emocionada.

A mi alrededor hay pancartas con frases como “Los discapacitados son las máquinas”, “Las maquinas son para ayudarnos no para dejarnos en paro”.

 

Unai termina así con su discurso: Gracias al grandísimo esfuerzo conjunto que se hizo en aquella Revolución del 37, todos estamos aceptados y tenemos un lugar mejor en la sociedad. Hemos dado un gran paso, pero aún hay mucho camino por recorrer.

 

 

 

 

Eneko Areitio Echevarría

Joana Díaz Lartategui

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Esta entrada fue publicada el 7 de junio de 2012 por en Sin categoría.
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